Ex Hacienda Antonio Atlacomulco o de Cortés
Llegó a tener un acueducto con arcos y pilastrones que constituyó la primera gran obra de ingeniería hidráulica de la región, con más de 1 600 m de longitud. Asimismo, se conserva la capilla.
En la actualidad, la ex hacienda funciona como un bello hotel y las habitaciones se acondicionaron en lo que seguramente fueron los diversos talleres situados alrededor del patio y la casa principal. Son notables los salones que alojaron la fábrica de alcohol, que hoy son el comedor; el antiguo bagacero, que ahora es el bar; la casa de calderas, que funciona como auditorio, y el Salón de Infusiones, hoy acondicionado como una espléndida alberca.
Dirección:
Plaza Kennedy # 90, Col. Atlacomulco, Jiutepec, Mor.
Teléfonos:
(777) 315-8844, 315-0035, 316-0867
¿Cómo llegar?
Desde Cuernavaca tomar la salida a la carretera libre a Cuautla, sobre Paseo Cuauhnahuac tomar la primer calle a la derecha pasando el puente peatonal, continuar por la calle 10 de abril y seguir los señalamientos hasta la Hacienda
El ingenio tuvo desde el principio un gran respaldo económico y durante mucho tiempo se le consideró el más importante del virreinato.
Su primer dueño fue don Martín Cortés, hijo de don Hernán y de doña Ramírez de Arellano y Zúñiga. Después la propiedad fue heredada por sus hijos, primero por don Fernando, después por don Pedro, enseguida por doña Juana Cortés y Ramírez de Arellano, y así sucesivamente.
Más adelante, una hija de Juana Cortés se casó con Diego de Aragón Pignatelli y el marquesado pasa a manos de los italianos a partir del siglo XVII y hasta bien entrado el siglo XX.
Durante la Revolución los dueños de la hacienda colocaron frente a ésta una bandera italiana para evitar cualquier ataque.
A partir del cuarto marqués los dueños de la hacienda radican en Italia y la propiedad pasa a manos de administradores que optan por rentar el ingenio.
A principios del siglo XX la finca contaba con 2 200 ha, con una casa habitación con sala, cocina, seis recámaras, comedor,cuartos para la servidumbre, además de varios espacios para purgares, almacenes, casa de calderas, carpintería, fundición, trapiches, fragua, centrífugas, cuarto de infusiones, etcétera.
A partir de los años treinta, la hacienda queda abandonada hasta que es adquirida en 1953 por don José Villanueva Aguilera.
En 1973 la adquiere su actual propietario, el cirujano don Mario González Ulloa, quien después de una ardua labor de limpieza y retiro de escombros reconstruyó y habilitó las áreas que ahora son utilizadas como hotel, restaurante y casa del dueño.
Actualmente este lugar es un hermoso paraje, su patio principal es un bello jardín repleto de exóticas flores, plantas tropicales, enormes y exuberantes árboles; en él también hay fuentes coloniales, un antiguo reloj solar, vetustas carretas que se utilizaban en el ingenio, etcétera.
Alrededor del jardín se ubican las habitaciones cuyo estilo colonial mexicano está lleno de colorido, originalmente aquí se encontraban los talleres. También se pueden admirar los salones que alojaron la fábrica de alcohol, que hoy dan cabida al comedor y al bar del restaurante.


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